¡Fuerzas armadas federales fuera de nuestras ciudades! ¡Ninguna ocupación de nuestras calles!

Declaración de la Alianza por la Justicia Global sobre la ocupación de nuestras ciudades por fuerzas armadas federales

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El jueves 16 de julio, durante una manifestación masiva en defensa de las vidas de la comunidad negra en los EE.UU. y para exigir el fin de la violencia policial en Portland, Oregón, la brutalidad de las fuerzas de seguridad estadounidenses se intensificó de manera desenfrenada: un grupo de agentes federales no identificados utilizó vehículos sin marcas para conducir por el centro de la ciudad para “levantar” y arrestar a los manifestantes. Mientras la policía local, la Guardia Nacional, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) y los agentes del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP por sus siglas en inglés) utilizaron gases lacrimógenos y armas potencialmente letales contra los manifestantes, algunas personas informaron de que habían sido secuestradas y luego liberadas en un lugar distinto del que les habían recogido.

A pesar de la sorpresa de muchos, no es la primera vez que las fuerzas represivas de los Estados Unidos utilizan los secuestros y las desapariciones como herramienta. En la Alianza por la Justicia Global (AFGJ por sus siglas en inglés), reconocemos que la estrategia de detenciones arbitrarias, intimidación y desapariciones forzadas es la violencia que las comunidades indocumentadas enfrentan cada día y que en el pasado se ha ejercido contra los movimientos por la liberación de las comunidades negras o en contra de personas musulmanas después del 11 de septiembre de 2001. Siguiendo su tradición imperialista, los Estados Unidos han extendido estas prácticas de detención y desaparición por todo el mundo durante años, utilizando primero la Escuela de las Américas – ahora llamada Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en materia de Seguridad (WHINSEC por sus siglas en inglés)- y ahora involucrando al Departamento de Seguridad Nacional. Las víctimas de Augusto Pinochet en Chile, Jorge Rafael Videla y la Junta Militar en Argentina, los prisioneros de las infames prisiones de Guantánamo en Cuba y Abu Ghraib en Irak, pueden dar testimonio de esto.

El caso de México nos enseña que el poder ejercido por el Estado a través de las desapariciones puede ser transmitido a los grupos de crimen organizado. Desde el comienzo de la Guerra contra las Drogas en 2007, al menos 70.000 personas han desaparecido en México. En muchos casos, los responsables de estos crímenes son fuerzas de seguridad entrenadas en los Estados Unidos o agentes de élite -como el cártel de los Zetas- que encontraron en el tráfico de drogas un negocio lucrativo. Más recientemente, en Honduras, el dirigente afroindígena Snaider Centeno y otros tres hombres fueron desaparecidos por individuos que llevaban chalecos de la Dirección de Policía de Investigaciones (DPI). La DPI fue originalmente entrenada por fuerzas de seguridad estadounidenses.

La presencia de agentes de la CBP en los eventos de Portland es inesperada pero no nos sorprende. Durante varios años, las comunidades indocumentadas, activistas por los derechos de personas migrantes y refugiadas, y comunidades fronterizas nos han alertado sobre los peligros de la Patrulla Fronteriza y su papel represivo dentro de los EE.UU., independientemente del partido político gobernante. La Unidad Táctica de la Patrulla Fronteriza (BORTAC en inglés) – la fuerza de élite de la CBP – presente en los eventos de Portland, ha entrenado a fuerzas de seguridad de más de 30 países en técnicas antiterroristas. El uso de BORTAC para asuntos internos es otro paso en la agenda para criminalizar la resistencia y acercar a los EE.UU. al fascismo.

Portland no fue una prueba y ciertamente no será el último caso. A principios de junio, agentes federales no identificados fueron desplegados en Washington, D.C, después de las exitosas manifestaciones de Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan). En el mismo mes, residentes de Columbus, Ohio, y San Diego, California, reportaron arrestos hechos por agentes federales no identificados en autos no marcados. Informes recientes apuntan a la expansión de esta estrategia a otras ciudades del país, incluyendo la presencia de la Patrulla Fronteriza del Departamento de Seguridad Nacional.

Ante las amenazas de represión y muerte, nuestra respuesta debe ser la solidaridad activa. Esta puede ser la última oportunidad de aprender de otras experiencias de resistencia en todo el mundo, de desafiar los privilegios y de escuchar a las comunidades afectadas por el terrorismo de Estado. Esta es una provocación para comprender finalmente que “una injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todas partes”. Ya no es hora de hacer la vista gorda ante las consecuencias del imperialismo estadounidense en todo el mundo. Los ojos de la comunidad internacional están sobre nosotros.

¡Tomar Acción!

 

Si usted es un activista de solidaridad internacional, le pedimos que envíe un correo electrónico a los funcionarios del gobierno de los EE. UU.

Si es residente de los Estados Unidos, haga clic aquí para enviar un correo electrónico a su Representante y Senador, los Departamentos de Justicia y Seguridad Nacional, y a los observadores internacionales de derechos humanos.