Resistiendo los Bases Militares y Estrategias del Pentágono en Latinoamérica

por James Patrick Jordan

Originalmente publicado en Sur y Sur 

“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad.” Estas palabras fueron escritas por Simón Bolivar desde hace 189 años. El Gran Liberador entendió que liberación y el concepto estadounidense de libertad no son iguales. Cuando imperialistas hablan de libertad, significan acceso a la tierra, el agua, y otros recursos naturales para el desarrollo privado y por ganancias.

Ana Esther Ceceña, en una publicación por el Ministerio de Defensa de Ecuador en 2013, describe los objetivos de los Estados Unidos en Latinoamérica y el mundo. Ella dice que los EEUU. tienen “dos objetivos generales:  garantizar el mantenimiento del capitalismo y dentro de él la primacía de Estados Unidos; y garantizar la disponibilidad de todas las riquezas del mundo como base material de funcionamiento del sistema, asegurando el mantenimiento de sus jerarquías y dinámicas de poder….”

Seis años antes que Bolivár escribió estas palabras proféticas, la Doctrina Monroe dijo a los gobiernos europeos que cualquier atento interferir en Latinoamérica se consideraría “peligroso a nuetra paz y seguridad…. No podríamos ver cualquiera interposición…por cualquier poder europea en ninguna otra luz sino como una manifestación de una disposición hostil hacia los Estados Unidos.”

Por el énfasis en la interferencia como “una disposición hostil hacia los Estados Unidos,” la Doctrina Monroe pinta la independencia latinoamericana dentro un contexto de intereses e influencia. Desde el establecimiento de la Doctrina Monroe, la historia estadounidense en Latinoamérica has sido marcado por invasiones y ocupaciones y guerras indirecta y robos directos de tierra como en la Guerra contra México. Esto se ha hecho difícil para los Estados Unidos a establecer bases militares en el pleno en Latinoamérica. Especialmente la población mexicana mantiene aversiones a una presencia estadounidense militar dentro sus fronteras. Por desgracia, la oligarquía del país ignora esta aversión y traiciona el orgullo nacional popular.

No obstante, los EEUU. han tenido éxitos en construir bases en varios países por Latinoamérica, con bases formalmente reconocidos en El Salvador, Cuba ocupado, Aruba, Curacao, Antigua y Barbuda, Andros Island en las Bahamas, Puerto Rico, incluso un micro-base en Costa Rica que el gobierno costarricense niega oficialmente.

Sin embargo, hasta hace poco, el momento había estado en contra los bases estadounidenses. Desde hace 1999, cuando los EEUU perdió el Howard Air Base en Panamá, el número de bases estadounidense había declinado constantemente. En 2008 el gobierno colombian había acordado a permitir acceso estadounidense a siete bases, pero este fue rechazado por la corte constitucional en 2010. La realidad es que los EEUU continúa acceder a y usar estes bases basado en otros acuerdos. La decisión de la corte fue contra un presencia permanente, pero “permanencia” es un concepto un poco amorfo abierto a la interpretación. Podemos decir con certeza que el acceso estadounidense a estes bases es relativamente sin restricciones y continuo. Y en 2008, el gobierno de Ecuador echó los EEUU de su base en Manta. Ernesto Samper, líder de UNASUR (Unión de Naciones Suramericanos) ha dicho que las bases militares estadounidenses debereían abandonar el continente.

Ahora el péndulo está oscilando al otro lado, que es una razón para que necesitamos este movimiento contra los bases. El golpe en Honduras en 2009 ocurrió poquito después el presidente elegido Manuel Zelaya había propuesto la conversión del Palmerola (o Soto Cano) Air Force Base en un aeropuerto civil. Los EEUU. y Honduras los dos había usado el base desde hace los 80s cuando fue un componente importante de la guerra contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Desde el golpe, los EEUU. ha hecho nueva construcción en el base y ha aumentado el número de tropas, incluyendo el despliegue de 250 marines estadounidenses. Actualmente hay más de 1,300 empleados militares y civiles estadounidense, eclipsando la población de 300 personas hondureños de la Academia Militar de Aviación. También desde el golpe, los EEUU. ha construido un base en Catarasca en la región de Mosquitia, y en Guanaja, la marina estadunidense ha construido un complejo para la marina hondureño que según reportas alberga aviones de los EEUU y Honduras los dos.

Y este tiene que ver solamente con Honduras. Por el fin de 2016, el gobierno regional de Amazonas, Peru aprobó una asociación con Southcom, el Comando Sur de los EEUU., y Partenón Contratistas para construir un base nueve en eso país. Con el golpe legislativo contra el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, y la victoria derechista en Argentina, ambos países se han acercado al militar estadounidense, demostrando sus actitudes receptivas a nueves bases estadounidenses. El presidente brasileño Michel Temer ha invitado a los EEUU que usen el base Alcantara para el lanzamiento de misiles y cohetes. (Samuel Pinheiro Guimaraes, que había estado el Secretario General de Relaciones Exteriores, y el Ministro de Asuntos Estratégicos, expresa su opinión que “El objeto primario de los Americanos es tener un base militar en territorio brasileño por cual puede ejercer su soberanía afuera de las leyes de los autoridades brasileñas…. La locación de Alcantara en el noreste brasileña frente el oeste de Africa es ideal para los Estados Unidos para sus operaciones políticas y militares en Suramérica y Africa.”) En Agentina, presidente neoliberal Mauricio Macri logró un acuerdo con los EEUU. en mayo de 2016, para permitir a los EEUU. a construir dos bases, uno en Tierra del Fuego, y el otro, el base en Guaraní, al largo de la frontera de Argentina, Brazil, y Paraguay, en la región de la reserva más grande del mundo de aguadulce y potable.

Hablar del agua y los recursos naturales, si miramos como están difundido los bases y actividades militares por Latinoamérica, podemos ver que están ubicado en y alrededor de concentraciones de depósitos de minerales y petróleo, centros de agroindustrias, y gran reserves de agua. Los recursos de agua combinadas de Brasil, Colombia, y el Perú son mucho más que los de las próximas países y regiones ricos en agua.

A pesar de estos reveses, el movimiento contra los bases en Latinoamérica es fuerte y una manifestación de la voluntad del pueblo. Además, estes bases no únicamente amenazan a Latinoamérica y especialmente Venezuela, Cuba, Bolivia, y los países de ALBA que forman un baluarte contra el intervencionismo estadounidense. Amenazan el mundo. Del base de Palenquero en Colombia – uno de los siete bases colombianos donde tropas estadounidenses están constantemente… pero no permanentemente… presente, con ninguna o una parada nomás de combustible, aviones a reacción pueden alcanzar cualquier país en Latinoamérica, tanto como Africa y el Medio Oeste.

La presencia de bases militares estadounidenses es solamente un componente de la infraestructura del Imperio. Sabemos que invasiones, ocupaciones, construcción de bases, y acuerdos militares estadounidenses están prácticamente siempre seguido por la aprobación de leyes que socavan la agricultura tradicional, la desviación de recursos de agua, la explotación de las riquezas minerales y petroleros, la militarización de la policía y las fronteras, y la construcción y rediseño de sistemas penitenciarios con un estilo estadounidense de encarcelamiento en masiva.

En términos de actividades militares estadounidenses en Latinoamérica, el asunto de los bases es verdaderamente el punto del iceberg. Debemos considerar la reactivación del Cuarta Flota de la marina estadounidense en el caribe, el crecimiento rápido en ejercicios militares conjuntos por el hemisferio los cuales frecuentemente resultan en el despliegue de bases temporarios y, por lo tanto, móviles, y en el flujo constante de asesores militares. Uno de los métodos más eficaz para moverse por el movimiento contra los bases es por lo que podamos llamar la soberanía de títeres, por lo cual países persiguen actividades, políticas, y acuerdos que tienen la apariencia de independencia de los EEUU mientras verdaderamente avanzan estrategias y diseños estadounidenses.

Ana Cecena escribe sobre el sistema global de los comandos del Pentágano que garantizan “…una supervisión más detallada de las tierras, mares, glaciares y poblaciones que componen el planeta Tierra en su conjunto.” Estes comandos efectivamente ponen los militares y aparatos de seguridad debajo la coordinación del Pentágono.

Estes commandos representan únicamente un aspecto de este fenómeno. Como tan frecuentemente es el caso, Colombia es un terreno de prueba para esta soberanía de títeres. Por ejemplo, en 2012, los EEUU. y Colombia firmaron un acuerdo de cooperación militar que ha tenido Colombia participando en patrullas conjunto con los EEUU en Centoramérica y Africa Oeste. Los EEUU. ha promovido una asociación entre OTAN y Colombia. Colombia se ha involucrado mucho en la formación de personal militar, policiaca, de las cortes, y del sistema carcelario por el mundo. La mitad han estado en México, con otros recipientes primarias siendo Honduras, Guatemala, y Panamá. Debemos mencionar que cuando hablamos de la “soberanía de títeres”, este no es una implicación que el militar colombians son menos capaz ni menos profesional que sus colegas del militar estadounidense. Claramente personal militar colombiano so bien educado y experimentado en su arte e igual a sus homólogos estadounidenses. De hecho, los EEUU han gastado mil millones de dólares en impuestos precisamente para asegurar el desarrollo de un militar colombiano como un altamente eficaz sustituto para los objetivos estadounidenses.

El General John Kelly es el Jefe del Estado Mayor de presidente estadounidense Donald Trump y anteriormente el dirigente del Departamento de Seguridad de la Patria. Aun antes de este, el fue el comandante de Southcom. Dando testimonio antes el congreso estadounidense es 29 abril, 2014, Kelly hizo una declaración alarmantemente honesta y reveladora: “La belleza de tener una Colombia – son tan buenos colaboradores, especialmente en el ámbito militar…. Cuando les pedimos que vayan a otra parte a capacitar a los mexicanos, los hondureños, los guatemaltecos, los panameños, lo hacen casi sin hacer preguntas. Y lo hacen por su propia cuenta….. Por eso es importante que ellos vayan, porque yo estoy -al menos en el lado militar- restringido de trabajar con algunos de estos países debido a las limitaciones que están realmente basadas en pecados pasados. Y lo dejo ahí.”

La relación EEUU.-Colombia ha sido tan exitoso que se han hecho un modelo para las relaciones entre los EEUU. y México. Este incluye el desarrollo de Plan México y ASPAN (La Alianza de Seguridad y Properidad de America del Norte), un acuerdo que ata Canadá y México más íntimamente al Pentágono.

El militar mexicano tiene una historia de no intervención internacionalmente. Pero en una conferencia en octubre 2016, Rebecca Chávez, Asistente Secretaria de Defensa para el Hemisferio Occidental durante la administración Obama y un integrante del Consejo de Relaciones Exteriores, reveló que “Los Estados Unidos y México ambos… han tomado pasos que han resultado en una tranformación de la relación estratégica.” Chávez explicó que México tiene la economía que es el decimoquinto mas grande del mundo, tiene un papel creciendo en asunto internacionales, inclulyendo en es esfero militar. Ella notó que México ha aumentado su misión militar con agregados en Indonesia, Irán, Egipto, Suráfrica, y varios otros países, y que participó en misiones para mantener la paz en Haití y Lebanon. Chávez cite el presidente mexicano Enrique Peña Nieto por reevaluando el papel del militar mexicano, diciendo que, “Incluso ante el cambio, México se involucró en aproximadamente 40 actividades externas para aportar alrededor de 25 socios diferentes…. Otras áreas de cooperación son Centroamérica y trabajando conjuntos para fortalecer el Sistema Inter-Americano de Defensa.”

Es una idea muy buena que participemos en el movimiento global contra bases militares extranjeros de los EEUU. y OTAN. Pero cualquieras victorias que ganamos estarán miope si no las conectamos al movimiento mas grande contra el imperialismo y para la liberación. Las diseñas del Pentágono son adaptables. Acuerdos militares, ejercicios conjuntos, comandos coordinados, son algunos maneras para aumentar y incluso reemplazar la expansión de bases extranjeros.

Últimamente, nuestra lucha contra bases extranjeros debe ser parte de una lucha mas amplio y global, la lucha por la liberación del Imperio. Si podamos deshacernos de los bases, pero no del Imperio, estamos cambiando sus formas nomás. En el análisis final, la única respuesta es sacudir el yugo de la dominación estadounidense/capitalista y poner algo mejor en su lugar, es decir con la democracia participativa y el socialismo. Cuandoquiera que levantemos el grito de “No Más Bases!”, entonces nos contestamos eso grito con un grito de solidaridad con Venezuela, solidaridad con Cuba, solidaridad con Bolivia, solidaridad con el pueblo de Puerto Rico y cada territorio ocupado – solidaridad con cada movimiento popular y gobierno que se interponga en la marcha hacia adelante del Imperio hasta que eso Imperio es totalmente y completamente desmantelado.

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(Jordan es el co-coordinador de la Alianza por la Justicia Global e integrante del Observatorio por los Derechos Humanos del Pueblo -ODHP. Este artículo es una adaptación de una presentación para la Conferencia contra los Bases Militares de los Estados Unidos y OTAN. Anahit Aharonian, integrante uruguyano del ODPH, compartió materiales de referencia y revisiones importantes.)